jueves 2 de febrero de 2012

Doblaje sí - doblaje no

A raíz del juego de los doblajes de las películas, alguien ha apuntado en la dirección de la eterna polémica y se ha pronunciado contra el doblaje. La verdad que, debido a mi profesión, es cierto que mi posición va estar más cerca de todo lo que rodea al mundo de la locución y el doblaje. Pero, esto no significa que no entienda a qué se refieren los detractores del doblaje.

Es fácil situarse en el lado de estos detractores. Debido a nuestra afición por doblar todas las películas desde prácticamente los inicios del cine, hemos perdido la facultad de aprender otros idiomas. En la mayoría de los países europeos, como Francia o Alemania, han visto las películas en versión original con subtítulos desde siempre. Esto les ha preparado, de manera casi inconsciente, para tener una predisposición para los idiomas, sobre todo para el que ha sido desde siempre el idioma del cine, el inglés -aunque está cambiando esto, afortunadamente.

Estos países cuentan con ciudadanos que tienen mejor pronunciación y que entienden mejor a alguien que procede de países anglófonos. Esto es una ventaja, y más hoy en día, en que los trabajadores deben ser competitivos y deben aprender más de un idioma en el mundo globalizado. No cabe duda de que en España estamos claramente retrasados en cuanto a los idiomas; no entendemos el inglés, nos cuesta pronunciar, nos da vergüenza hacerlo... y además, mucha gente no concibe ver las películas en su versión original, ya que se han acostumbrado a lo  fácil, a que se lo den todo hecho.

Es todo un mundo para muchos el hecho de leer los subtítulos de una película en V.O. Me he visto discutiendo ardientemente con gente muy cercana a mí sobre este tema. Los argumentos los sabemos todos de sobra y solo hay uno que es inopinable: hay que escuchar la interpretación original de los actores para no perdernos la esencia de la película, o si no, nos quedaremos con la interpretación de unos actores de doblaje, que aunque lo den todo y, en muchos casos, la mejoren, no es la "real".

Dicho lo cual, quedan pocas razones para defender este digno oficio. Pero las hay. Primero de todo, es un oficio apasionante desde el punto de vista del profesional, y quien ha doblado algo alguna vez sabe de lo que estoy hablando, y el que no lo sepa, se lo puede imaginar o le invito a doblar alguna película... Pero, sobre todo, yo creo que el doblaje en España ha sido un oficio muy respetuoso con el cine, que ha generado un nuevo arte y ha brillado en películas tanto clásicas como "Lo que el viento se llevó", pasando por series de culto como "V" hasta llegar a los 80 y 90 en que todavía quedan buenos doblajes. Estas películas con las que hemos crecido, cuando las vemos ahora en versión original, pierden su personalidad e incluso nos decepcionan, ya que en muchísimas ocasiones, las voces de nuestros actores españoles les dan cinco mil vueltas a los actores angloparlantes -siempre tan agudos en sus tonos-.

Además, el doblaje cumple un servicio muy importante para determinado público. Los niños, las personas mayores y otro tipo de sectores sociales que no están alfabetizados también tienen derecho a ver cine. Aunque soy de las que prefieren la V.O., creo que hay ciertos tipos de películas comerciales o de animación que se pueden ver dobladas perfectamente. Incluso existe la opción de poder ver la película doblada y luego verla en V.O.

En definitiva, que lo bueno de esta época es que ahora podemos elegir cómo ver las películas. Pasa igual con la tele; quien no quiera ver telebasura, no tiene por qué verlo, basta con cambiar de cadena.


miércoles 1 de febrero de 2012

Cuando el dolor se hace sonido: "127 horas"

La trepidante aventura de un montañero inmóvil por caerle una roca encima del brazo está exquisitamente dirigida por Daniel Boyle, que es muy amigo del sonido y, por qué no decirlo, de lo "gore" con toque épico. También es reseñable la increíble interpretación de James Franco, que nos logra conmover desde el minuto uno hasta el final. Para mí ha sido un descubrimiento y la constatación de que es mucho más que una cara bonita de yerno perfecto.

Lo que casi todo el mundo sabe a estas alturas es que el argumento es el de un joven aventurero que le gusta practicar deportes extremos y que acaba atrapado en un cañón por una roca que aprisiona su brazo. Debe terminar cortando su miembro para poder sobrevivir, y mientras tanto pasan esas 127 horas de angustia y desazón en las que no se sabe quién tiene más sed, dolor y claustrofobia, él o tú.

En cuanto al sonido se refiere, que es lo que nos importa, Sigur Ros es quien se encarga de poner la nota dramática en los momentos de clímax, y en general, Boyle nos tiene bien acostumbrados con sus temas musicales "modernitos" que casan con cualquier escena y amenizan los tremendos momentos del joven y los nuestros.

El sonido es especialmente terrible en el momento clave de la película, cuando presenciamos la amputación del brazo en directo, ya que aunque uno se tape los ojos -es difícil de soportar-, el crujir del hueso y los ruidos en torno a este momento, se hacen presencia con una nitidez pasmosa.

Recomendable para personas con ganas de sentir emociones fuertes.

martes 31 de enero de 2012

"Melancolía" de Lars von Trier: una obra de arte

Aunque ya hace unos meses que se estrenó esta película, la he visto ayer partiendo de una serie de premisas inevitables: sabía que era buena, debido a todos los premios que ha recibido, y también era consciente de cuál era el argumento, repetido hasta la saciedad.

Es una película que no deja indiferente, al igual que su autor. Pasional, extrema, inquietante, sufriente, son unos cuantos adjetivos que le podrían ir a este film, pero no harían más que confirmar que es una película que contiene los mismos ingredientes que las anteriores. En este caso podemos añadir otros diferentes: magnánima, terrorífica, romántica, bella.

Lo más importante del cine de Von Trier es que nunca deja de sorprender y en esta película lo vuelve a conseguir. Juega con el espectador de manera perversa y nos seduce a través de personajes complejos, que en una primera visión podrían parecer normales, pero que presentan un nivel de tortura rayano en el desquicio mental. Y empieza el sufrimiento. Es demasiado tarde para retrocer. Ya nos hemos implicado hasta el cuello y nos sentimos tan cercanos a esos personajes sufrientes que parece que todo lo que acontece nos está ocurriendo en primera persona.

La introducción de "Melancolía" es extensa, pero es de la única forma en la que Von Trier puede presentar adecuadamente sus personajes para luego enfrentarlos en la segunda parte a una situación límite de todo punto. Una vez más, hemos caído en su trampa mortal, y odiamos a este director que juega con nuestros sentimientos y que lleva al límite cada situación dramática. Cuando hemos sido zarandeados como muñecos padeciendo la amargura y los sinsabores de cada personaje, acaba la agonía de golpe y volvemos bruscamente a la realidad dejando escapar un profundo suspiro.

De lo que no cabe duda es de que nos ha hecho vivir una intensa experiencia que hemos sentido como propia. Esa sensación es impagable, y no hay nadie como él para ofrecer tan excelso grado de cine.

El sonido de la película es sublime: funciona como un personaje más para adentrarnos en los intersticios de la historia. Asistimos al hecho de que grandes profesionales del sonido consigan una elevada calidad de éste, hasta el punto de que podemos oír cada detalle del movimiento o las respiraciones de los actores, por muy irrelevantes que parezcan; se diría que nos quieren transmitir hasta los ruidos que otro director suprimiría en aras de lo estético y agradable. Casi podemos escuchar cómo hacen la digestión. Y estos momentos sonoros nos sumergen aún más en la verdad de los personajes.

Nunca oíriamos en la vida real unas pisadas por la hierba de manera tan nítida, ni escucharíamos el roce de un vestido o el trago de saliva con tanta precisión, pero los sonidos cobran más vida y se enfatizan de tal forma que, paradójicamente, nos parece que se rompe la cuarta pared y formamos parte de la pantalla.

Por lo tanto, recomiendo ir a ver esta película para gozar no solo del sentido del oído sino de todos los demás. Si eres un poco hipersensible, no vayas a verla o,... ¡qué carajo, disfrútala mucho más que el resto! :)

lunes 30 de enero de 2012

El blog de Telocuto y su misión

Hola y bienvenidos a todos:

Este blog pretende ser el diario de a bordo de Telocuto, un negocio en el que realizamos locuciones, doblajes y guiones de todo tipo de temas. Contamos con una web, www.telocuto.com y con una página de facebook, Telocuto Locuciones, pero creemos que es necesario contar con un blog en el que daremos rienda suelta a nuestra pasión por el doblaje y el mundo del audio.

Hemos tenido la fortuna de haber crecido con los inolvidables doblajes de años pretéritos, cuando el doblaje tenía un oficio y lo desarrollaban profesionales que tenían presupuesto para dedicarle el tiempo necesario que requiere este noble arte. Ahora, desafortunadamente, aunque hay grandes personalidades del doblaje, el abaratamiento de este trabajo junto a la rapidez con que hay que doblar cada pieza, dan como resultado un doblaje ramplón que ha perdido la magia de los años dorados.

Aquí analizaremos doblajes de películas antiguas y actuales, colgaremos audios para el recuerdo y estaremos encantados de que participéis con vuestros comentarios en cualquier tema.

Muchas gracias. Empieza nuestra andadura por el audiomundo.